Hacer una tesis no es fácil. Tampoco hay que echarnos a llorar pues no es el fin del mundo. Hacer una tesis, es un trabajo de aventura insospechadas. A menudo creemos que se acaba todo, pero no es así. Por lo pronto dejó un libro que muy poco toman en cuenta, opero que tiene recomendaciones que pueden servirle a cualquier tesista. Pronto les diré que cosas debemos tomar en cuenta al redactar una tesis.

No es un discurso incendiario pero tampoco generoso ni de ínfulas exacerbadas por la amistad. Manuel González Prada no tuvo reparos en decir la verdad amarga, dura, dolorosa pero necesaria en un momento que el Perú parecía aletargado por el trauma de la guerra de 1879.  Padres lloraban a sus hijos, hijos que lloraban a su padres, hermanos que sollozaban a los suyos. El Perú perdió en una guerra ignominiosa, en la que nuestra ignorancia, nuestro espíritu de lacayismo y el enanismo mental, tan escaso para proyectarnos como una patria grande, fueron nuestro enemigo.
Famoso es también su discurso del Politeama en el año 1888, que por cierto lo disertó un estudiante y no González Prada, en el que proclamó: “¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!”.
He aquí un fragmento de ese extraordinario discurso que hoy parece tener vigencia.

No, no es broma. Estudiaste cinco años en la universidad y te dicen que tu carrera es la peor pagada del país. En muchos casos, entérate, ganas hasta S/.1.500 mensuales, es decir, menos que cualquier emolientero de esquina cuyo ingreso promedio mensual, se calcula en S/.1.800. ¿Pero qué carreras son esas que te hicieron descubrir, aunque ya lo vivías en carne propia, que tu sueldo apenas alcanza para vivir?
Pues bien, ocurre que esta semana el Ministerio de Educación y el Ministerio de Trabajo publicaron en el portal “Ponte en carrera“, las profesiones mejor pagadas y peor pagadas en el Perú. En estas últimas se encuentran los educadores, tecnólogos médicos y odontólogos. Estos últimos reciben un sueldo promedio de S/.1.359. Los que estudian para ser profesores de secundaria ganan en promedio S/.1.350. El profesional peor pagado según el listado es un profesor de educación inicial, quien percibe S/.1. 283 en promedio al mes. Ahora entendemos porque se dice que tenemos los taxistas “más profesionales” del mundo… Muchos de ellos, egresados de universidades, prefieren prestar servicio de taxi antes de ejercer su profesión por los magros sueldos.
Penoso y vergonzoso en un país donde la educación y la salud deben tener altos índices de calidad y ser, de este modo, la base de una sociedad que aspire a entrar al primer mundo. Lamentablemente es nuestra realidad.

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PATÉTICO. Los sueldos de profesionales en salud y educación están por los suelos. Un país que se respete y quiera el desarrollo debería impulsar un salario decoroso para estos profesionales.

“Los adultos secuestramos la niñez de forma nunca vista a lo largo de la historia y, desde el instinto de intentar hacer lo mejor para nuestros hijos, hemos caído en el exceso, lo que provoca un efecto negativo, tragicómico. Porque aún queriendo lo mejor, la forma en que educamos a nuestros les provoca problemas de salud mental, física…”
“Aplicamos la cultura del perfeccionismo, que tiene que ver con la del consumo, la que nos vende la idea de que todo tiene que ser perfecto, la casa, el cuerpo, las vacaciones, nuestros hijos… La cultura del managemet contagia toda nuestra vida”
“Los niños no están con los padres. Los padres despreciamos lo pequeño, lo simple, lo barato, y los niños lo que más necesitan es nuestra presencia, atención, que estemos. Esta es una línea fácil de cruzar. La mayor expresión del amor hacia nuestros hijos es estar con ellos”
“Nos sentimos mal si nuestro hijo no tiene un juguete electrónico de 85 euros, no sólo porque lo tiene el hijo del vecino, sino porque en la caja nos dice que es muy útil para su mayor desarrollo cognitivo. El mercado manipula nuestros miedos, nuestras angustias para vender más y más”

Carl Honoré es el escritor escocés que con su libro “Elogio de la lentitud” influyó en el nacimiento y la extensión mundial del movimiento SLOW, y del que publicamos la interesante entrevista “Vivir deprisa no es vivir, sino sobrevivir”.
Años después, y a raíz de una experiencia personal con su hijo al que le diagnosticaron “superdotado artísticamente”, pero que se negó a asistir a academias especiales y optó sólo por disfrutar dibujando, el autor emprendió un viaje de 2 años por toda Europa, América y Asia analizando la situación de la infancia en la actualidad.
Visitó colegios, guarderías, clubes deportivos, laboratorios y ferias de juguetes; se entrevistó con profesores, entrenadores, concejales, publicistas, policías, terapeutas, médicos y muchos expertos en desarrollo infantil, habló con cientos de padres y de niños, y seleccionó las últimas investigaciones científicas.
Y el resultado de ese trabajo se titula “Bajo presión: cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente” y es un toque de atención y una denuncia al “SECUESTRO ACTUAL DE LA INFANCIA” en un mundo consumista y perfeccionista, pero alejado diametralmente de las verdaderas necesidades de los niños.
El libro no es un manual de crianza ni de educación, sino una radiografía de la situación actual, un alegato en favor del sentido común a la hora de criar a los hijos, de la importancia de la PRESENCIA de los padres, pero ocupándose y no preocupándose por los niños, y un llamamiento a frenar la presión social y los mensajes confusos de la industria publicitaria y de los medios de comunicación que no buscan la felicidad y libertad de los pequeños, sino su adoctrinamiento.

“La pérdida de confianza en la capacidad de educar a nuestros hijos sin recurrir a los manuales. En realidad, todos conocemos a nuestros hijos mejor que nadie, pero la cultura del perfeccionismo nos insiste en que en algún sitio hay una receta perfecta para educarlos, y eso es un mito, una mentira”

La ONU advierte de que uno de cada cinco niños sufre algún desorden psicológico, y en Gran Bretaña cada 28 minutos un adolescente trata de suicidarse.

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Nuestros hijos ven los estudios como un castigo y no una forma de aprender. El papel del maestro y de los padres es fundamental para entender sus triunfos y también fracasos.

 

A continuación explicamos las 11 IDEAS PRINCIPALES de Bajo Presión:
1. Exceso de perfeccionismo y de vanidad en la educación. Se busca llenar la agenda de los escolares hasta límites abusivos de clases extra-escolares, deberes y actividades con prestigio que solo cansan y “machacan” a los niños y que, en muchos casos, refuerzan el ego de los padres que proyectan en ello posibles frustraciones personales.

2. Exceso de academicismo (hemisferio izquierdo) y poco espacio para trabajar las emociones y la libertad personal de los pequeños (hemisferio derecho).

3. Crítica a los materiales pedagógicos que prometen “genios”: tema que posteriormente se ha confirmado con el reembolso masivo de dinero a los compradores de “Baby Einsten” en EEUU.

“El mito central es que si una cosa es buena para el niño, más y más pronto es mejor. El famoso efecto Mozart (unos investigadores averiguaron en los años 90 que escuchar música de Mozart mejoraba el razonamiento espacial de los universitarios) inundó las guarderías de música de piano, incluso los hospitales del estado de Georgia enviaban a todos los bebés a casa con un CD con piezas de Bach y Mozart. Resulta que ese efecto no dura más de 20 minutos y no hay prueba alguna de que afine el cerebro de los bebés”

4. Reivindación del papel del JUEGO como prioritario para aprender a vivir: un discurso similar al que vimos con el experto Francisco Tonucci en “Se aprende más jugando que estudiando”.

“Los juguetes educativos que prometen muchos beneficios cognitivos al coste de 50 o 90 euros. Se ha demostrado que el juego básico, puro, sencillo, que hace un niño con un lápiz y un papel o una caja de cartón es mucho más fértil, sano y útil para su desarrollo cerebral. Pero hemos comprado la idea de que para que las cosas sean buenas tienen que costar más dinero, ser sofisticadas y llevar una marca. Existe una cierta arrogancia en esta generación, creemos que el mundo ha cambiado y que tenemos que cambiar la infancia”

5. Denuncia feroz al MARKETING INFANTIL que seduce y confunde a los niños a edades realmente precoces y que condiciona su comportamiento.

El consumismo ha entrado sigilosamente en cada rincón de las vidas de los niños, algo que parecía intocable. Sólo el simple hecho de dormir en casa de una amiga se ha convertido en estos momentos en una oportunidad para empresas publicitarias como la Agencia de Inteligencia Infantil, que patrocina fiestas en las que las adolescentes prueban nuevos productos y rellenan cuestionarios. Los trabajadores de McDonald’s visitan los hospitales para entregar a los niños juguetes y globos, así como folletos para promocionar su comida. Juntando estos datos, estimamos que muchos niños ven hoy día unos 40.000 anuncios al año”

6. Elogio al modelo educativo finlandés por sus resultados positivos, por retrasar la escolarización, por no tener deberes, por la formación de sus profesores y por la colaboración entre todos los estamentos sociales.

“El sistema finlandés antepone las necesidades de los niños a los ambiciosos deseos de padres y burócratas; tiene sus puntos débiles, pero demuestra que los niños que empiezan en el colegio formal con 7 años pueden ser muy exitosos, no hace falta que empiecen en párvulos

“Sí, pasan menos horas en el colegio que cualquier otro sistema en el mundo, tienen menos deberes, y otra forma de evaluar el aprendizaje, basada en la autoevaluación y los informes de los profesores, que son muy elaborados. Fuera del colegio no existe la industria de clases particulares, por tanto los chicos tienen mucho más tiempo para relajarse y también para procesar lo que han aprendido en el aula. Los maestros tienen una formación genial y los padres y los burócratas les tienen confianza, no tienen que estar pendientes de lo que dice el Ministerio de Educación en cada momento, tienen libertad para trabajar con sus alumnos. Está muy bien que los alumnos aprendan tecnología suficiente e idiomas para enfrentarse al mundo, pero lo más importante es crear niños y luego adultos con pasión por aprender, descubrir, seres humanos completos.

7. Crítica a la CAUTIVIDAD a la que se somete a la infancia-juventud que va “de casa al cole atada en el coche” y a la que no se le permiten juegos de expresividad como antaño, lo que favorece el exceso de sendentarismo y la obesidad.
Esta estricta supervisión llega al extremo de que algunos padres controlen al milímetro la vida de adolescentes y universitarios: elección de la carrera, instalaciones, trabajos, etc. El autor los llama “padres helicópteros” que planean sobre sus hijos asfixiando su capacidad de decisión, la conexión con su interior y la inmadurez.

“Cuando los adultos controlan al milímetro la infancia de los niños, éstos pierden todo lo que da satisfacción y sentido a la vida: pequeñas aventuras, disfrutar del sentimiento anárquico, viajes secretos, juegos, contratiempos, momentos de soledad e incluso de aburrimiento. Sus vidas se convierten en extrañamente sosas, sin logros personales y en cierta medida aburridas y artificiales”

“Sí, las preocupaciones sobre la seguridad de los niños han llegado al paroxismo. Otra escuela de enseñanza primaria de Attleboro, Massachussets, concluyó que el corre que te pillo suponía un riesgo para la salud y lo prohibió, le imitaron varios colegios. En muchas escuelas de Canadá y Suecia se han prohibido las peleas con bolas de nieve por cuestiones de seguridad. Profesores de todo el mundo informan de que, cuando las clases se van de excursión al campo, algunos padres les siguen en coche para asegurarse de que el pequeño está bien”

8. Burla al exceso de manuales y consejos de educación tipo Super Nanny porque hacen perder la confianza de los padres en sí mismos. Aquí habría que matizar o profundizar, porque en un mundo donde el instinto está muy atrofiado y el conocimiento social de las necesidades de los bebés/niños pequeños es escaso y equivocado, acceder a unos buenos libros/referencias de crianza puede ser útil e importante.
9. Denuncia de la MEDICACIÓN INFANTIL y la pandemia de consumo de Ritaline, la mejor metáfora de este secuestro de la infancia al que se refiere el autor en toda su obra.

“Hemos profesionalizado la paternidad, todo muy bien intencionado, pero no funciona. Para mantener el ritmo de ese exceso de actividad y exigencias sociales, los niños acaban medicados. El famoso Ritalin, un psicotrópico para frenar la hiperactividad, ha llegado a niveles epidémicos (más de seis millones de niños lo consumen en EE.UU.). Y hay un dato relevante: la depresión, la ansiedad infantil, el abuso de drogas y el suicidio son fenómenos más comunes en las clases adineradas que en las clases más humildes”

“A muchos niños se les diagnostica déficit de atención e hiperactividad por motivos equivocados: en la actualidad, antes que cambiar el entorno donde vivimos, preferimos alterar nuestros cerebros para que se adapten al entorno. Consideramos la timidez, la tristeza, la duda, la culpa o la ira como enfermedad en lugar de rasgos inherentes a la condición humana. De hecho, cada vez más padres llevan a sus hijos de uno o dos años al psicoterapeuta para que les curen las rabietas”

10. Defensa de que los padres pasen MÁS TIEMPO con sus hijos, una demanda imprescindible que se extiende entre los profesionales y los padres como vimos en este manifiesto.
11. Defensa del SENTIDO COMÚN, la flexibilidad, el amor, el respeto y la toma de conciencia de que nuestros hijos no son “trozos de barro a los que moldear” a nuestro gusto, sino personas a las que acompañar en la vida. En este sentido, nosotros aconsejamos la lectura del libro gratuito de Cristina Romero “Pintará los soles de su camino”.
En resumen, un buen tirón de orejas a una sociedad que navega con la brújula estropeada y que muestra con su “niños hiperactivos, deprimidos, obesos, violentos e insatisfechos” que ha llegado el momento de cambiar de rumbo.

“Hay que recuperar la confianza, dejar de lado el ruido, el pánico de fuera y buscar nuestro propio equilibrio. Todos los padres tienen la sensación de que están en la locura, pero todos tenemos miedo de dar el primer paso: “Si yo reduzco la presión, mi hijo fracasará”, así que es bueno conversar con otros padres y sumar. Pero mi conclusión es optimista, nos estamos dando cuenta que hemos perdido el norte y de que ha llegado el momento de agarrar el péndulo y devolverlo al centro”

Y estas son las palabras de Carl Honoré en una entrevista titulada “Los límites son necesarios porque dan seguridad al niño”, publicada en La Vanguardia el 21-10-2008:

Su libro no es un manual para padres, sino una denuncia de la sobreestimulación a la que están sometidos los niños hoy.
Sí. Los adultos secuestramos la niñez de forma nunca vista a lo largo de la historia y, desde el instinto de intentar hacer lo mejor para nuestros hijos, hemos caído en el exceso, lo que provoca un efecto negativo, tragicómico. Porque aún queriendo lo mejor, la forma en que educamos a nuestros les provoca problemas de salud mental, física…

Tal vez lo que se intenta es prepararlos de la mejor manera posible para que puedan sobrevivir en una sociedad muy competitiva.
Trasladamos a nuestros hijos la filosofía laboral ¿Cómo lo hago para mejorar algo, en este caso a nuestros hijos? Aplicamos la cultura del perfeccionismo, que tiene que ver con la del consumo, la que nos vende la idea de que todo tiene que ser perfecto, la casa, el cuerpo, las vacaciones, nuestros hijos… La cultura del managemet contagia toda nuestra vida, y todo acaba reducido a objetivos y metas. Tenemos miedo, pero no somos capaces de darnos cuenta de que las incertidumbres y las dudas son ingredientes básicos de la tarea de educar a los hijos.

También sucede que los padres proyectan en sus hijos sus propias frustraciones.
Muchos padres viven a través de sus hijos. Sus éxitos son los nuestros y sus fracasos también. Estamos demasiado involucrados en la vida de nuestros hijos. En cierto modo los chicos han pasado a ser mi mismo yo, un proyecto de vanidad. La línea entre padres e hijos se borra, la familia se democratiza, y eso está muy bien pero, a la vez, desaparece la línea que divide el papel de cada uno. Cuando eso pasa, algo tan importante como la disciplina, las reglas, el saber decir “no”, lo tiramos por la ventana. Los niños necesitan límites para sentirse seguros y también para desenvolverse en la sociedad y para relacionarse con los otros.

Puede ser que los padres se preocupen por sus hijos en lugar de ocuparse de ellos.
Esta es mi tesis. Los niños no están con los padres. Los padres despreciamos lo pequeño, lo simple, lo barato, y los niños lo que más necesitan es nuestra presencia, atención, que estemos. Esta es una línea fácil de cruzar. La mayor expresión del amor hacia nuestros hijos es estar con ellos. Cuando la paternidad acaba siendo un cruce entre el desarrollo de un producto, un proyecto laboral, y el deporte de competición todos salimos perjudicados, padres e hijos, porque nos estamos negando los principales placeres, como compartir, estar, reír…

¿Conocerse?
Sí, conocerse. La paternidad es un viaje hacia el descubrimiento y como todos los viajes comporta incertidumbres, dudas, errores. La gente que acepta eso transforma la paternidad y la maternidad en una aventura muy rica, mucho más interesante eso que fabricar un producto. El resultado entonces son niños más completos y más sanos.

Los docentes se quejan de que no pueden con los niños porque llegan sobreprotegidos de casa.
No sólo eso. Los niños no aceptan las normas pero tampoco las críticas. Estamos en un cambio cultural muy amplio, que es el de la cultura del no envejecer nunca, la glorificación de la juventud, del “peterpanismo”. Es bueno salir de esa idea de que el mero hecho de ser padres nos limita la vida, pero nos olvidamos o tiramos por la ventana la de que padres e hijos tienen papeles diferentes. Los profesores están en una especie de callejón sin salida. Los niños no saben comportarse y los padres no saben lo que quieren, siempre están preocupados. Tenemos muchas señales de que hemos perdido la brújula y el control en la crianza de nuestros hijos. Lo veo en el entorno social de Londres. Los padres siempre están vigilando el colegio con lupa, pendientes de que la maestra se equivoque. Siempre están como helicópteros sobrevolando el colegio, y eso a los chicos les hace daño, les perjudica y les preocupa. Tienen miedo, por ejemplo, de que su padre les mire los deberes. El empeño en darles lo mejor, hacer de ellos los mejores, es lógico, pero les estamos negando algo muy importante, y es que aprendan a zafarse de situaciones complejas y difíciles, en las que no serán los mejores. Con nuestra actitud les impedimos a que aprendan a desenvolverse bien en la vida.

¿A usted le enseñaron a ello?
Yo tuve una educación bastante buena en Canadá, y aunque también me vi inmerso en alguna situación que no me gustaba, mis padres no intervinieron, dejaron que me espabilara. En los últimos años de bachillerato tuve un profesor de Biología al que odiaba, pero tenía que seguir estudiando la asignatura para acabar el bachillerato. De esa experiencia aprendí muchas cosas, entre ellas a llevarme bien con alguien que no me gustaba. Si a nuestros hijos siempre les damos las circunstancias perfectas no les preparamos para el mundo real.

¿Nos preocupamos en exceso la formación académica y deportiva de nuestros hijos y nos olvidamos de la emocional?
Es que lo académico y lo deportivo es más fácil y el saldo es más visible. La empatía, la generosidad, la solidaridad no las puedes poner en un currículum. Educar en esos valores es más difícil y costoso. Uno de los resultados de obsesionarse con la hiperactividad de los hijos es que refuerza el egoísmo y se ve al otro como un rival, como alguien que le puede quitar el puesto en la universidad, en el equipo de fútbol… Estamos creando consumidores egoístas y eso debemos cambiarlo. El mercado pide personas creativas, que sepan trabajar en equipo y nosotros estamos educando chicos que no saben hacer eso. El futuro está en la creatividad y ni nuestro sistema escolar ni nuestra sociedad los forma para ello, al contrario. Son chicos que siempre tienen la respuesta correcta, no saben crear, sólo aprenden la receta que les enseñamos. Hay que tirar la receta y darles espacio para ser creativos.

Los padres no ponemos límites pero buscamos “súper nanis” para que los pongan por nosotros o nos enseñen a ponerlos. ¿Tenemos miedo a enfrentarnos con nuestros hijos?
Hemos llegado al punto de contratar a consultores en paternidad. Volvemos al miedo, que está en la raíz de este momento cultural. Hemos perdido la confianza en ser padres. Cuando los niños nacen ya nos hemos leído 50 libros sobre la paternidad, hemos ido a clases, nos hemos empapado de artículos sobre ello. Este bombardeo de consejos, a veces contradictorios, hace que nuestra confianza sea mucho más vulnerable. Se supone que el objetivo de toda esta industria es dar más confianza, pero paradójicamente hemos perdido la capacidad de buscar la voz interior que todos llevamos dentro. Conocemos mejor a nuestros hijos que nadie, sin embargo los educamos como si nos hiciera falta leer un manual de instrucciones o mirando lo que hace el vecino. Nos dejamos llevar por la corriente de pánico y perdemos esa voz interior. El libro lo escribí para recuperar la confianza en mi mismo como padre.

¿La ha recuperado?
Sí.

¿Ha mejorado la relación con sus dos hijos?
Sí. Me siento más relajado con ellos, no estoy tan apurado. No estoy siempre atento, les dejo más a su aire y la verdad es que tienen pasión por lo que hacen. Mi hija, por ejemplo, baila flamenco. Le encanta y disfruta.

¿También hacen actividades extra escolares?
Sí, pero las que les gustan. Con frecuencia los chicos hacen las actividades extra escolares que sus padres quieren o, en el caso de los adolescentes, para armar un currículum impecable.

¿Los niños son más felices ahora que antes?
Es muy difícil responder a eso. Hay muchos indicios de que no, y eso se ve en el aumento de los problemas psicológicos y la enorme cantidad de chicos que reciben medicamentos para controlar su estado de ánimo. Eso es muy mala señal. Hay una gran felicidad falsa, tanto entre adultos como entre niños, que es un producto del consumismo. Compramos un ipod nuevo o la última minifalda de Prada para ser felices, pero ¿eso genera felicidad? No. Es una felicidad artificial, poco profunda, no duradera. Espero que la crisis financiera nos ayude a resituar este materialismo sin límites al que hemos llegado y nos haga reflexionar. Despreciamos lo sencillo, lo cómodo, lo simple, ese palito con el que nuestro hijo puede jugar durante horas. Nos sentimos mal si nuestro hijo no tiene un juguete electrónico de 85 euros, no sólo porque lo el tiene el hijo del vecino, sino porque en la caja nos dice que es muy útil para su mayor desarrollo cognitivo. El mercado manipula nuestros miedos, nuestras angustias para vender más y más. ¿Qué pasará ahora cuando la gente deje de tener tanto dinero? Con un poco de suerte recuperaremos el palito y nos daremos cuenta de que eso sí tiene un efecto sobre el desarrollo cognitivo del niño.

Entre esa actitud excesiva y el pasar de los niños, no hacer nada, ¿dónde esta el punto intermedio?
Esta pregunta es incontestable. El punto de equilibrio es distinto en cada caso. No hay una actitud perfecta. Ahora estamos en el exceso y de lo que se trata es de trasladar el péndulo hacia el equilibrio. Yo no puedo decir a la gente lo que tiene que hacer, pero sí apuntar los indicios que indican cuando no se está en la buena dirección. Cuando los niños no hablan de las actividades extraescolares, cuando tienen ojeras, problemas de salud, duermen mal o se duermen en el coche entre actividad y actividad, es que algo no va. Hay que poner límites a la presión social y tratar de ubicar la brújula personal de cada uno para que tu hijo haga lo que más le convenga a él y no al vecino o a tu compañera de oficina. Hay que aplicar el sentido común.

Ese sentido común no siempre se encuentra.
Ser padre es difícil, duro y agobiante. No es un sueño de vacaciones. El problema es que en lugar de pensar y aceptar que todo saldrá bien, invertimos en el lugar equivocado.

Foto de la izquierda: Santiago Valenzuela en El País
Vía entrevista: La Vanguardia
Más información: El Magazine de La Vanguardia
Más información: El País 
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Se podría decir que los noruegos son víctimas de su propio éxito: son tan eficientes en su gestión de residuos que están sufriendo una escasez de basura. Esta es una situación relativamente nueva en Noruega. Se desarrolló sólo en los últimos 3 o cuatro años, a raíz de la proliferación en los países escandinavos de plantas que convierten la basura en electricidad y calefacción.
“Ahora hay demasiadas plantas comparado con la cantidad de desechos que se producen”, le dijo a BBC Mundo Jannicke Gerner Bjerkas, gestora de comunicaciones de la agencia Waste-to-Energy de la ciudad de Oslo. Pero en la vecina Suecia, pionera en esta política medioambiental, hace más tiempo que lidia con este problema. De hecho, Suecia importa basura de sus países vecinos, incluida la propia Noruega.
Esta escasez es el resultado de décadas de campañas gubernamentales para promover entre los ciudadanos una gestión responsable de los desechos, que incluye la reducción, reutilización y reciclaje de la basura. Ahora, la sobrecapacidad de las plantas incineradoras ha llevado a la ciudad de Oslo a buscar desechos ajenos.
El departamento de marketing de la agencia Waste-to-energy se afana por encontrar basura en el exterior, a través de licitaciones oficiales a las que se postulan las compañías que quieren deshacerse de la basura al menor costo posible. Por ahora sólo importan basura de Inglaterra, pero están buscando otros mercados y, según Gerner Bjerkas, es probable que otras plantas noruegas pronto lo hagan también.

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La basura se ha convertido en un importante recursos industrial en Noruega y en buena parte de los países escandinavos.

El negocio de la basura
Son las empresas que poseen la basura las que pagan por deshacerse de ella, tanto si el método es tirarla en un vertedero local como llevarla a quemar a Noruega.
En Reino Unido, curiosamente, una tasa impuesta a los ayuntamientos por el uso de vertederos -orientada a promocionar el reciclaje-, hace que pueda acabar resultando más barato enviar los desechos a Oslo.
“La basura pasa a considerarse un recurso. Es un recurso para generar energía”, dijo Jannicke Gerner Bjerkas, Waste-to-Energy. De manera que la capital noruega “gana dinero” al tratar esa basura extranjera. Eso, a pesar de que los costes del procesamiento han caído mucho en los últimos años.
“Funciona esencialmente como una puja. Nosotros hacemos una oferta y ellos escogen la compañía que más les convenga”, explicó Gerner Bjerkas.
Algunas de estas plantas son de propiedad privada, otras dependen directamente de agencias estatales.
“Y como hay demasiadas plantas procesadoras, los precios en el mercado han caído”, dijo.
La ganancia para los escandinavos es doble: no sólo cobran por procesar los desechos sino que además generan electricidad con ellos.

Basura “de calidad”
Pero no todas las basuras son iguales: algunas son más “limpias” o de mayor calidad que otras.
Para los noruegos no se trata tanto de generar beneficios a partir de cualquier tipo de basura sino de proteger el Medio Ambiente.
“Estamos hablando de un negocio, sí, pero desde una perspectiva ecológica”, puntualizó Gerner Bjerkas.
Y desde ese punto de vista, cuanto más trabajo de clasificación se hace antes de la quema, mejor.
“Preferimos aceptar basura que ha sido preclasificada antes de llegar a nosotros, por ejemplo en metales, plásticos, basura orgánica, papel, cartón y materiales peligrosos, y de la que se han retirado los materiales reciclables antes del transporte. Eso es mucho mejor para el Medio Ambiente”, explicó Gerner Bjerkas.
Esta estrategia de los países escandinavos marca enormes diferencias con la práctica tradicional de arrojar o enterrar la basura en vertederos, algo que genera mucho gas metano. Además del precio y la “calidad”, a la hora de aceptar basura de importación, un factor importante es el kilometraje hasta Oslo.
“Cuanto menor es la distancia menor es el impacto ambiental”, dijo Gerner Bjerkas. Por eso hasta ahora Noruega se ha centrado en buscar basura en el mercado europeo. Los precios varían enormemente dependiendo del tipo de basura y del tipo de contrato con las plantas procesadoras.
Igual que en otros mercados, en general cuanto más largos son los contratos y mayor la cantidad de basura, menores son los precios.
La basura que Oslo importa actualmente de Inglaterra, por ejemplo, sólo se entrega en los meses del invierno, de octubre a abril, en los que se necesita más combustible para generar calefacción.
“En total, este año nos llegaron desde Inglaterra 50.000 toneladas de basura”.
“Si se ajusta la fecha de entrega a los meses del invierno, entonces podemos aceptar un precio más bajo”, explicó Gerner Bjerkas.
Poco a poco las plantas incineradoras de la región escandinava están poniendo los ojos en Europa.
Hasta ahora esencialmente ha sido en busca de basura “de calidad”.
Y en un futuro no muy lejano, lo harán también para exportar su tecnología y experiencia en la gestión de residuos.

La noticia no solo es lamentable y preocupante, sino que se suma a la serie de errores y desaciertos que durante estos cuatro años de gobierno nacionalista, fueron declarados como modelo de inclusión social. Lo cierto es que en este período de gobierno del régimen de Ollanta Humala, la tasa de anemia infantil (niños de cero a cinco años) aumentó de 30,7% a 35,6%, casi cinco puntos porcentuales según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Y como si se tratara de una letanía, nuevamente Puno tiene el triste privilegio de ocupar el primer lugar de los departamentos con mayor índice de anemia infantil con un 63,5%, seguido por Loreto, Junín, Madre de Dios.
En declaraciones a la prensa, el congresista pepecista Juan Carlos Eguren precisó que producto de la ineficiencia en el manejo de los recursos presupuestales, se ratifica que el gobierno no realiza una efectiva campaña en favor de los más necesitados,
“Es lamentable y sumamente preocupante que durante el llamado Gobierno de la inclusión los índices de anemia infantil se hayan incrementado significativamente por la falta de eficacia y eficiencia de los responsables de manejar los presupuestos para atender los programas dirigidos a combatir la anemia”, indicó el legislador.

La desnutrición crónica sigue afectando a los bolsones de pobreza del país, especialmente a Puno y parte de la Sierra Central del país. Esto de acuerdo con las cifras que el propio INEI proporciona.

CIFRAS DE HORROR
En tal sentido, precisó que la asignación para el Producto Presupuestal  “Niños con suplementación con hierro” en el 2011 era de 15.4 millones de soles y en el 2014 esta cifra alcanzó los S/. 67.1 millones y pese a ello se registra un incremento en los niveles de la anemia infantil.
¿Quiere decir que a más presupuesto, más tasa de anemia infantil?, preguntó Eguren tras sostener que esta grave situación obedece a la ineficiencia en el gasto o en todo caso a filtraciones en los programas sociales.

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Durante el período 2010-2011(gobierno aprista) hubo un sustantivo avance en la lucha contra la desnutrición, tal como indican las estadísticas. El régimen de Humala no ha sabido mantener ni capitalizar ese avance.

Eguren añadió que el presupuesto 2015, asignado al proyecto “Población informada sobre el cuidado infantil y prácticas saludables para la prevención de anemia y desnutrición crónica infantil”,  asciende a S/.17,7 millones y solo ha ejecutado del 16,6%, al séptimo mes del año.
“Al parecer al Gobierno de la inclusión no le interesa la primera infancia porque los niños no votan y opta por promover y priorizar programas como Pensión 65 y Beca 18, entre otros,  donde sí hay un importante caudal electoral”, anotó.
De acuerdo con la cifras del  Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Puno tiene el triste privilegio de ocupar el primer lugar de los departamentos con mayor índice de anemia infantil con un 63,5%, seguido por Loreto, Junín, Madre de Dios, Huancavelica y Cusco.

En el siguiente vídeo veremos cuáles son las condiciones para realizar un trabajo de investigación para tesis. En muchos casos un buen libro es una magnifica guía, pero de vez en cuando es necesario contar con la asesoría de alguien para poder realizar un buen trabajo científico. A poner atención:

Pero además: Una guía práctica para entender y comprender los pasos que deben seguirse en la elaboración de una tesis

 

La primera semana de julio próximo,  la Corte  Internacional de Justicia de la Haya debe pronunciarse oficialmente, y con ello dar su  veredicto final en torno al conflicto marítimo peruano – chileno. Pero ya algunos cibernautas, principalmente chilenos,  han optado por hacer crónicas ficticias sobre lo que sería un eventual enfrentamiento bélico entre los dos países a raíz de un fallo adverso.

Ninguno de los autores de estos vídeos que, debo admitir, -están bien hechos- han reparado en los costos de una guerra. Cuando estamos avanzado más y cuando comprobamos que es posible salir adelante en alianzas políticas y económicas para enfrentar los riesgos de una nueva crisis global, surgen voces para soliviantar un conflicto armado. Eso es absurdo. Perú y Chile, nos guste o no estamos condenados a trabajar juntos si queremos salir del subdesarrollo. Más adelante explicaremos por qué no es factible una guerra entre los dos países. En tanto a divertirse con estos vídeos que hablan sobre la segunda guerra sobre el Pacífico sur.

El estilo editorial

Publicado: 29 de abril de 2013 en Periodismo y Opinión: Académico

Un importante aporte del profesor Hernando Cuadrado que delinea lo que es un editorial. Sin embargo debo añadir que este género tiene algunas características que no se deben desdeñar:

1. Manejo de lenguaje formal y respetuoso. A diferencia de la columna periodística que utiliza un lenguaje coloquial, informal y a veces irreverente, por ser precisamente la expresión del autor.

2. Se escribe en primera persona singular. El mejor mecanismo psicológico para comprometer y meter al lector en el discurso editorial.

3. Estilo de solicitación. Siempre hay un exhorto, un pedido destinado a consolidar la posición del editorial.

4. Uso de argumentos racionales: El propósito es demostrar que se tiene razón en la posición.

5. Es elaborado por un comité 0 comisión. El editorial no es manifestación individual sino colectiva que antes se discute e interpreta.

6. Uso de análisis e interpretación con el propósito de proyectarse al futuro.

 

Lengua y estilo del editorial

Dr. Luis Alberto Hernando Cuadrado

INTRODUCCIÓN

El editorial constituye una pieza clave, no sólo de la sección de opinión del periódico, en la que sin lugar a dudas ocupa un lugar preferente, sino de todo el medio, debido fundamentalmente a que a través de las ideas expresadas en él se evidencia la posición adoptada por la empresa con respecto a las noticias que publica.

En este sentido, el editorial es definido por José Luis Martínez Albertos (1983: 379) como el artículo periodístico sin firma que explica, valora y juzga un hecho noticioso de especial importancia. Este juicio colectivo e institucional se formula de acuerdo con una convicción de orden superior que refleja la postura ideológica de cada periódico.

La situación del editorial en la sección de opinión, a la que abre y preside, pone de manifiesto la importancia que se le concede y la trascendencia que tiene. El editorial recibe asimismo un tratamiento tipográfico de distinción con respecto a los restantes textos de la sección tanto en el tipo o tamaño de letra como en la extensión de la columna.

La ubicación concreta del editorial en el periódico depende del lugar que ocupe la propia sección de opinión. Mientras que en algunos diarios ésta aparece en las primeras páginas, en otros se prefiere incluirla en las centrales. De cualquier manera, son opciones que suelen cambiar a lo largo de la trayectoria del periódico.

Aunque el editorial tiene carácter anónimo, por no llevar firma, es de destacar la estratégica colocación de la mancheta con los nombres y cargos del equipo directivo del periódico junto a él, cumpliendo, en cierto modo, la función de rubricarlo. Cabe señalar igualmente que el editorial, debido al hecho de no llevar firma, es un género específico del periodismo escrito. Tanto en los espacios radiofónicos como en los televisivos las opiniones que se emiten se encuentran siempre avaladas por la autoría de quien las expresa

No existe un criterio fijo en cuanto al número de editoriales que se hayan de publicar a diario. En el extranjero, hay periódicos que publican uno, y otros, hasta tres. Incluso los hay que no publican ninguno y otros que lo hacen en días alternos. En nuestro país, estas últimas posturas constituyen excepciones. Sin embargo, en la prensa norteamericana es más frecuente encontrar diarios que no incluyan editoriales.

El estilo del editorial responde al denominado de solicitación de opinión (Dovifat, 1959: I, 129) o editorializante (Martínez Albertos: cap. 13), propio, no sólo del editorial, sino también de la mayor parte de los textos de opinión.

Aunque existe una predisposición general entre los expertos en estas cuestiones a propugnar una gran libertad de expresión literaria al redactar artículos editorializantes, en el caso del editorial propiamente dicho se observan ciertos preceptos en relación con su lenguaje y especialmente con la estructura interna de su desarrollo.

El editorial, al actuar como portavoz de la conciencia del periódico en que se inserta, suele distinguirse por su tono contenido y su seriedad lingüística. Por eso, ciertos giros desenfadados, toques humorísticos o desgarrados que pueden tener cabida en un comentario, un ensayo, una crónica o una crítica, no se admiten fácilmente en el editorial.

El editorial, al consistir en una toma de posición acerca de una cuestión debatida ante la que se perfilan actitudes y opiniones públicas diversas, también presenta, por regla general, otras notas estilísticas (claridad, concisión y, a ser posible, brevedad) afines a las que definen el estilo informativo, con lo que el lector se encuentra en condiciones de captar sin excesivo esfuerzo la postura patrocinada por el periódico.

Al redactar esta clase de textos debe quedar eliminada la utilización del yo del escritor, ya que quien razona y opina en el editorial no es un periodista determinado, sino el periódico en bloque como institución social de innegable personalidad política, lo cual explica el tono mayestático que se adopta en ocasiones, del que no conviene abusar porque podría llegar a incurrir en el engolamiento y la ridiculez.

ESTRUCTURA

En el desarrollo de la estructura interna del editorial, cualquiera que sea el modelo que se adopte, se siguen estos tres pasos:

a) El texto comienza con la noticia, que constituye el punto de partida del editorial. Esta exposición, aunque esencial, debe ser breve, ya que la información con los detalles se incluye en los espacios informativos del periódico. El autor del editorial, ya desde el primer momento, aprovecha la ocasión para valorar a la vez el acontecimiento.b) El cuerpo del editorial puede tomar las formas de interpretación, opinión, reacción o incluso, a veces, de instancia a la acción, quizá a la oposición, dependiendo del punto de vista que se adopte sobre el tema.

c) Cierra el texto un breve párrafo con el que se hace hincapié en el punto más importante del editorial o se recapitulan los razonamientos anteriormente expresados.

Hay estudiosos que advierten un paralelismo entre el esquema del editorial y el de las sentencias judiciales, con el siguiente orden de exposición:

a) Los hechos que dan pie al escrito y ofrecen la oportunidad de exponer un determinado juicio orientador al servicio de la opinión pública (los resultandos

 de las sentencias judiciales)b) Los principios generales aplicables al caso, las normas doctrinales y teóricas que arrojan luz sobre el tema (los considerandos de las sentencias judiciales)

c) La conclusión correcta que debe emitirse a la vista de los principios generales y teóricos (el fallo de las sentencias judiciales)

Sin embargo, otros especialistas consideran más indicado para el proceso de razonamiento del editorial el esquema que tiene en cuenta la lógica y como arma el silogismo, integrado por:

a) Premisa mayor general; b) Caso concreto; c) Conclusión deducible.

Aunque en el editorial no es exigible el mismo grado de rigor que en la lógica, con asidua frecuencia se llega a la figura del silogismo conocida como dilema, por la que, con independencia de los argumentos que se adopten, siempre se condena la actitud analizada.

De cualquier manera, sea cual sea el esquema elegido, el tema se ha de afrontar de entrada, sin párrafos introductorios o preámbulos evasivos con los que se pueda desviar la atención del lector. De no cumplirse este requisito, el editorial incurrirá en el defecto de quedarse en un simple rodeo aproximativo a lo que se intenta comunicar. Por eso, el editorialista debe procurar redactar con precisión, utilizando las palabras exactas, sin ampulosidad ni galimatías, lo cual no está al alcance de cualquier pluma.

Según Bartolomé Mostaza (1966: 184), la enunciación del tema, el planteamiento, es lo primero. Lo segundo es exponer sus implicaciones y sus consecuencias, o sea, operar con él, manipularlo, desmontarlo en piezas. Lo tercero es emitir un fallo o censura y adoptar, en consecuencia, una conducta, ofrecer una solución, trazar un rumbo. En sobradas ocasiones, esas tres faenas se embarullan y mezclan, y entonces el editorial degenera en enigma.

Entre los rasgos comunes del estilo de solicitación de opinión, especialmente en el editorial, se encuentra la preocupación por construir el texto sobre la base de un comienzo y un final reflexivamente elaborados. Si en el primer párrafo el editorialista descubre el tema general que le ha movido a escribir, en el final debe dejar bien clara la conclusión o solución que da al problema. Las transiciones de unas partes a otras han de ser lógicas y coherentes, sin grandes saltos o cambios que dificulten o entorpezcan la comprensión.

En el título del editorial predomina normalmente la función representativa, seguida, en ocasiones, de la expresiva y la conativa. Es necesario que en el título, que suele ser muy breve, se haga referencia al aspecto más importante del tema que se desarrolla en el texto. Resulta inadmisible anunciar algo en el titular que no esté contemplado en el texto.

FUNCIONES

El editorial puede cumplir diversos cometidos. Se decante o no por uno de ellos, siempre se encuentra ligado a la actualidad, ya que su relación con un hecho reciente es lo que le otorga su carácter de mensaje periodístico y lo aleja de ser considerado como un ensayo breve. Teniendo en cuenta la clásica formulación del periodismo norteamericano, podemos asignarle con Luisa Santamaría (1990: 65) las cuatro funciones siguientes:

a) Explicar los hechos

. El editorialista destaca, de la manera que juzga más adecuada, la importancia de los sucesos del día, explicando a los lectores, por ejemplo, cómo ha ocurrido un hecho, qué factores han intervenido en el cambio de actitud de un gobierno o en qué forma unas nuevas medidas podrán afectar a la vida social y económica de una comunidad. b) Dar antecedentes. Además de reconocer la importancia de un hecho determinado, el editorialista lo sitúa en su contexto histórico, relacionándolo con otros ocurridos anteriormente. Al analizar la tendencia a corto plazo de los acontecimientos, procura resaltar su continuidad, ofreciendo, en ocasiones, paralelismos sumamente instructivos y orientadores para el lector.

c) Predecir el futuro. Tras analizar los acontecimientos presentes, el editorialista siente la necesidad predecir, partiendo del hoy, los hechos del mañana que ve como inevitables a la luz de la experiencia de situaciones similares, siguiendo unas normas de razonamiento lógico.

e) Formular juicios. Los editorialistas, dada su condición de guardianes no oficiales de la conciencia pública, emiten juicios de valor, como cualquier otro intelectual, defendiendo su postura al dar cuenta a los lectores de lo que consideran que está bien y lo que está mal en el mundo.

En el editorial, al no tratarse de un texto informativo, si bien se informa del acontecimiento acerca del cual se va a opinar, el redactor no se detiene en la narración de los hechos. Los datos informativos que proporcione servirán al lector de recordatorio de lo acontecido con el fin de centrar mejor el tema o de hilo conductor de su opinión sobre diversos aspectos parciales de lo que ha ocurrido.

En el editorial también se explica el tema, al ofrecer una presentación articulada y relacionada de los acontecimientos con vistas a la comprensión del sentido que tienen. Asimismo, cuando se pone de relieve la significación escondida de los hechos, se conjugan las informaciones procedentes de distintas fuentes en una interpretación unitaria.

El editorialista indaga sobre lo que los hechos de hoy pueden llegar a significar mañana, distinguiendo lo que hay de pasajero y accidental en ellos de lo que es decisivo y generador de consecuencias, los valora, los enjuicia, expone los argumentos que considera pertinentes y trata de convencer al lector de sus ideas.

En algunos editoriales, ante la trascendencia de un tema determinado, se hace un llamamiento a la acción, buscando la respuesta del público, especialmente en períodos electorales. Éstos, situados después de otros de tono más bien explicativo o persuasivo, se presentan como el broche final de cuantos forman parte de una campaña en pro o en contra de alguna causa importante para el periódico, reflejando claramente su línea.

Los juicios de valor contenidos en los editoriales sobre lo que en la publicación se considera que está bien o mal los convierten en una especie de guardianes de la conciencia pública. Este papel se puede desarrollar con un tono crítico, creándose una imagen de imparcialidad e independencia ante todo tipo de poder, dependiendo de ello su autoridad moral para juzgar las cosas desde una posición neutral.

En el editorial con frecuencia también se adopta un posicionamiento en pro de un equilibrio permanente en el sistema, exhortando al cumplimiento de las normas, aportando experiencias previas que sirvan de ejemplo, llamando a la concordia, con un tono reflexivo que se convierte en ocasiones en paternal, o incluso, coincidiendo con el de un gobierno determinado, contribuye a la difusión y defensa de una postura política concreta.

CLASIFICACIÓN

Las clasificaciones más frecuentes que nos ofrecen los manuales de periodismo guardan una estrecha relación con las épocas en que el editorial ejercía una acción casi exclusivamente persuasiva, llevada a efecto con una cierta carga de ideología y argumentos contundentes. Desde esta perspectiva, se pueden citar los siguientes tipos de editorial:

a) Expositivo

. El editorialista enuncia hechos conectados desde un punto de vista particular, sin añadir conceptos que revelen una posición abiertamente definida, ofreciendo al receptor un muestreo seleccionado de elementos de juicio.b) Explicativo. Manifiesta las presuntas causas de determinados acontecimientos y los analiza con vistas a una comprensión clara de las interrelaciones de sus elementos.

c) Combativo. Característico de las posiciones doctrinarias, en pugna ideológica unas con otras, constituye un instrumento de lucha de clases o arma de reivindicaciones sindicales. Se vale de la denuncia oportuna, de la explicación unilateral o de la exposición de motivos y hechos cuidadosamente seleccionados. Acentúa la protesta, la condena o la oposición intransigente, en una lucha desenfrenada por la captura de adeptos.

d) Crítico. Hace las veces de juez en nombre de la opinión pública, mostrando cuidadosamente ante el ente abstracto que dice representar una imagen de imparcialidad e independencia absoluta. Es el editorial preferido por los periódicos que se proclaman a sí mismos “órgano independiente”.

e) Apologético. Divulga en el tono más apasionado posible las bondades de un sistema de gobierno.

f) Admonitorio. Con un tono sereno, reflexivo y, en muchos casos, paternal, exhorta al lector al cumplimiento de ciertas reglas; lanza advertencias contra los peligros; aporta ejemplos de experiencias anteriores, y hace llamamientos al orden y la concordia.

g) Predictivo. Sobre la base del análisis de situaciones, diagnostica resultados de índole social y política; anota posibilidades con fundamentos estudiados, casi científicos, y utiliza el método de interpretación causal determinista.

Por esta vía, resultaría muy difícil agotar el repertorio de posibilidades del editorial. Cada periódico organiza sus espacios con un criterio personal e individualista, teniendo en cuenta la importancia del editorial para mostrar al público la imagen del perfil ideológico, político, empresarial, etc., que el diario quiere ofrecer de sí mismo.

Por ello, otros autores, como Domenico de Gregorio (1966), consideran que la elaboración formal del contenido del mensaje periodístico responde, en última instancia, a tres actitudes subjetivas diferentes del redactor ante la noticia, que originan tres tipos fundamentales de estilos característicos de estos textos:

a) Didascálico

. El periodista se expresa ex cáthedra

, como corresponde a quien expone con la seguridad y certeza de que cuanto dice debe ser creído necesariamente por los lectores y con la presunción de que éstos van a aceptar pasivamente todo lo que se les razona y argumenta. Este estilo es una herencia del siglo pasado y continúa siendo utilizado en gran parte de la prensa europea.b) Objetivo. El redactor expone los hechos y los principios manteniendo una actitud distante, sin llegar a emitir su propio juicio. Este estilo se desarrolla especialmente en la prensa norteamericana, en periódicos de claro predominio comercial, centrados en la expansión económica de la empresa mediante la captación de un número cada vez mayor de anunciantes.

c) Interpretativo. Es el que goza de mayor prestigio en la prensa actual. El emisor procura proporcionar todos los elementos necesarios para el mejor conocimiento del tema con el fin de orientar la opinión de los lectores hacia unas conclusiones que apunta levemente, sin pretender convertirlas en tesis definitivas.

Para evitar confusiones terminológicas, José Luis Martínez Albertos, en lugar de estilos periodísticos, habla de modos de elaboración formal de los contenidos del mensaje, y advierte que las actitudes psicológicas señaladas por Domenico de Gregorio para toda tarea periodística tienen especial aplicación en el campo concreto del editorial, distinguiendo dentro del estilo de solicitación de opinión las tres variantes siguientes de editoriales:

a) Polémico

. Consiste en un comentario mediante el cual se trata de rebatir las posiciones contrarias de un autor, una corriente de opinión o un estado general de cosas, desmontando sus tesis, y convencer al lector por la vía de la argumentación.b) Interpretativo. El editorialista estudia minuciosamente los hechos y las declaraciones que constituyen el tema central del editorial, esforzándose por aportar al lector todos los elementos de juicio que le permitan entender el núcleo del problema para exponer después su toma de posición subjetiva. En el lenguaje de este tipo de textos, más técnico que dogmático, los datos científicos son el arma más poderosa para la argumentación del comentario.

c) Objetivo y analítico. Es una modalidad muy parecida a la anterior, de la que se diferencia en que la toma de posición del editorialista se presenta muy desvaída y comprometida, como si tuviera reparo en formular su juicio terminante.

EDITORIAL Y GÉNEROS DEL DISCURSO

Entre esta categorización de los editoriales y los géneros clásicos del discurso propuestos por Aristóteles en la Retórica se percibe un paralelismo. Atendiendo a la finalidad del discurso y a las relaciones que se pretende establecer entre el emisor y el receptor o bien entre el orador y el oyente, se distinguen dos tipos de discursos:

a) Los que tratan de asuntos pendientes o en litigio para los que se solicita la participación del público oyente como árbitro.b) Los que tratan de asuntos ciertos y acabados y el oyente no es más que un espectador que goza pasivamente con el resultado del interés estético del oyente en el asunto (res) y la formulación literaria (verba) del discurso.

Sobre esta base se configuran los tres géneros de discurso siguientes:

a) Judicial. Concebido para las necesidades forenses, tanto por parte de la acusación como de la defensa, se dirige al juez para que pueda emitir un juicio o una sentencia sobre los hechos ocurridos. b) Deliberativo. Orientado a las necesidades parlamentarias, su fin es persuadir a la asamblea de la utilidad de la decisión que se propone tomar o disuadirla si la considera perjudicial.

c) Demostrativo o epidíctico. No admite juicio ni decisión acerca del asunto presentado, por lo menos como finalidad predominante.

En el discurso del género judicial es en el que más se insiste en los argumentos, ya que su objetivo es la demostración de la inocencia o culpabilidad, o de la justicia o injusticia expresadas por las vertientes de la acusación y la defensa. El editorial polémico es el que mejor se corresponde con este tipo de discurso.

También se puede establecer una comparación entre el editorial objetivo y el género demostrativo o epidíctico, puesto que comparten la misma coincidencia de no emitir opinión. En este tipo de editorial, poco frecuente y no aconsejable, sólo se proporcionan datos, pero no se toma una postura ante los hechos, ya que se temen los perjuicios económicos que pudieran acarrear ciertas enemistades.

ANÁLISIS DEL USO DE LA LENGUA EN UN EDITORIAL

CLIMA PREBÉLICO EN ORIENTE MEDIO

El clima de violencia que desde hace diez días recorre Israel y los territorios ocupados se extendió ayer a todo Oriente Medio. Lo que empezó como un gesto de irresponsabilidad y consciente provocación del líder nacionalista hebreo, Ariel Sharon, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, lugar sagrado para el mundo islámico, ha derivado ya en una crisis regional que ha hecho retroceder muchos kilómetros la laberíntica solución negociada al histórico conflicto árabe-israelí. 

La frustración palestina, un pueblo encajonado en unas fronteras imposibles, en un territorio en el que cada piedra está sujeta a negociación y reparto, y el negro horizonte de un futuro marcado por el subdesarrollo y el paro han hecho estallar la ira en los territorios ocupados. Incluso algunos lugares sagrados de Jerusalén han sido escenario de refriegas, tiroteos y muerte, un mal síntoma que debe servir para calibrar la gravedad de la situación en la región. El asalto y destrucción a manos palestinas de 1a Tumba del patriarca bíblico José, lugar sagrado para gran parte del pueblo judío, se convirtió ayer en otro peligroso ejemplo de que la violación, profanación y burla de los símbolos son capaces de dinamitar cualquier esfuerzo de convivencia. 

El rosario de tiroteos alcanzó ayer la frontera entre Líbano e Israel. Una multitud enfurecida cargó contra los puestos de control del Ejército hebreo, que respondió con el bombardeo de varias aldeas. La reacción del movimiento fundamentalista Hizbolá, amo y señor del sur de Líbano, fue el secuestro de tres soldados y el lanzamiento de cohetes, por lo que la nueva Intifada se proyectó como un problema regional que ha levantado un preocupante ambiente prebélico. Ehud Barak, primer ministro israelí, exigió la inmediata liberación de los rehenes, bajo la amenaza de bombardear Beirut. Al mismo tiempo, lanzó una severa advertencia a Siria, su enemigo más encarnizado en las últimas décadas, pero con quien en los últimos meses vivía un esperanzador e histórico deshielo. 

Este precipitado cúmulo de acontecimientos ponen de manifiesto la fragilidad del equilibrio en Oriente Medio. De nada sirve la retirada israelí de Líbano, la paz con Jordania y Egipto y el acercamiento a Damasco si naufragan las relaciones con los palestinos. La solución al conflicto árabe-israelí exige un compromiso global. y precisa generosidad por ambas partes, ya que están condenadas a habitar la misma tierra. Sólo hay dos alternativas: sobrevivir entre alambradas y tiroteos o compartir recursos y buscar la prosperidad de todos. 

Tarea difícil ésta con un centenar de muertos sobre la mesa y con los exaltados palestinos y judíos capitalizando el protagonismo de un escenario donde la violencia y el odio parecen enquistados desde hace cincuenta años.

Editorial de ABC, 8 de octubre de 2000

Este texto responde a las características generales del editorial en todos sus aspectos. Para analizar el uso concreto que en él se hace de la lengua, vamos a tomar en consideración, sucesivamente, el orden de las palabras en los grupos sintagmáticos nominales, la aposición, las proposiciones de relativo, el valor de las formas verbales, la concordancia verbal, el circunloquio, la metáfora, el significado y la formación de palabras.

El orden de las palabras en los grupos sintagmáticos nominales presenta las siguientes combinaciones: determinante + sustantivo + adjetivo (un problema regional), determinante + adjetivo + sustantivo (una severa advertencia), determinante + adjetivo + sustantivo + complemento preposicional (Este precipitado cúmulo de acontecimientos), determinante + adjetivo + sustantivo + adjetivo (un preocupante ambiente prebélico), determinante + adjetivo + conjunción + adjetivo + sustantivo (un esperanzador e histórico deshielo), determinante + adjetivo + sustantivo + conjunción + sustantivo (los exaltados palestinos y judíos), determinante + sustantivo + adverbio más + adjetivo (su enemigo más encarnizado), determinante + nombre común + adjetivo + nombre propio: (d)el movimiento fundamentalista Hizbolá.

La aposición explicativa unas veces constituye un caso aislado en la progresión del texto (“Ehud Barak, primer ministro israelí, exigió la inmediata liberación de los rehenes”) y otras se encadena con un segmento en aposición especificativa que forma parte del grupo sintagmático nominal del que depende (“El asalto y destrucción a manos palestinas de la Tumba del patriarca bíblico José, lugar sagrado para gran parte del pueblo judío”) o complementa al grupo sintagmático nominal que sigue al que contiene otra aposición explicativa: “del líder nacionalista hebreo, Ariel Sharon, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, lugar sagrado para el mundo islámico”.

Las proposiciones de relativo presentan las variantes especificativa (“El clima de violencia que desde hace diez días recorre Israel y los territorios ocupados se extendió ayer a todo Oriente Medio”), explicativa (“Una multitud enfurecida cargó contra los puestos de control del Ejército hebreo, que respondió con el bombardeo de varias aldeas”) y sustantivada: “Lo que empezó como un gesto de irresponsabilidad y consciente provocación del líder nacionalista hebreo, Ariel Sharon, […] ha derivado ya en una crisis regional”.

Las formas verbales que alternan en el texto son el pretérito indefinido (“El rosario de tiroteos alcanzó ayer la frontera entre Líbano e Israel”), el pretérito perfecto (“algunos lugares sagrados de Jerusalén han sido escenario de refriegas, tiroteos y muerte”), el presente durativo (“El clima de violencia que desde hace diez días recorre Israel y los territorios ocupados”), pretérito imperfecto durativo (“Siria, […] con quien en los últimos meses vivía un esperanzador e histórico deshielo”), el presente actual (“La solución al conflicto árabe-israelí exige un compromiso global”), el participio en el grupo sintagmático nominal complementando a un nombre (“un futuro marcado por el subdesarrollo y el paro”) y el gerundio independiente formando parte del complemento circunstancial: “Tarea difícil ésta con un centenar de muertos sobre la mesa y con los exaltados palestinos y judíos capitalizando el protagonismo de un escenario donde la violencia y el odio parecen enquistados desde hace cincuenta años”.

En algún caso, el verbo concierta en número con el complemento preposicional del núcleo nominal (“Este precipitado cúmulo de acontecimientos ponen de manifiesto la fragilidad del equilibrio en Oriente Medio”) o con el sujeto más próximo: “De nada sirve la retirada israelí de Líbano, la paz con Jordania y Egipto y el acercamiento a Damasco”.

En lugar del verbo evidenciar se emplea el circunloquio poner de manifiesto (“Este precipitado cúmulo de acontecimientos ponen de manifiesto la fragilidad del equilibrio en Oriente Medio”), y la preposiciónen es sustituida por ser escenario de: “Incluso algunos lugares sagrados de Jerusalén han sido escenario de refriegas, tiroteos y muerte”. Por el contrario, otras veces se elide el verbo y el determinante: “[se vive un] Clima prebélico en Oriente Medio”.

La metáfora se manifiesta a través del sustantivo (“Siria, […] con quien en los últimos meses vivía un esperanzador e histórico deshielo”), adjetivo (“el negro horizonte de un futuro marcado por el subdesarrollo y el paro”), verbo (“dinamitar cualquier esfuerzo de convivencia”) o participio: “un pueblo encajonado en unas fronteras imposibles”.

La voz alternativa es utilizada con el significado de “opción”: “Sólo hay dos alternativas: sobrevivir entre alambradas y tiroteos o compartir recursos y buscar la prosperidad de todos”.

Existen muestras de palabras compuestas, por contraposición (árabe-israelí) y con raíces prefijas: prebélico; derivadas, por prefijación (irresponsabilidad), y por sufijación, con los tipos sustantivo > sustantivo (alambradas), sustantivo > adjetivo (esperanzador), adjetivo > sustantivo (generosidad), adjetivo > adjetivo (fundamentalista), verbo > sustantivo (lanzamientobombardeo [derivación regresiva]); y parasintéticas, por prefijación y sufijación: enfurecida.

CONCLUSIONES

De lo expuesto en las páginas precedentes podemos llegar, en síntesis, a las siguientes conclusiones:

a) El editorial es el género más cuidadosamente elaborado del periódico. Siendo su objetivo la profundización argumental en un problema con vistas a la defensa o el análisis de un determinado punto de vista dejando el veredicto en manos del lector, debe apelar a la razón y no a las emociones, partiendo a menudo más de la duda que de la certeza.b) El hecho de que el editorial venga a ser como una bandera desplegada por el periódico a diario hace que su lenguaje, como el del resto del medio, sea directo y sencillo, sin retórica innecesaria, y convenza a los lectores, más que con metáforas brillantes, con argumentos sólidos, siendo sus imágenes literarias el producto de una reflexión y una reescritura concienzudas.

c) Por encima de dogmatismos y partidismos y con independencia de ellos, en el editorial se debe procurar analizar rigurosamente cada problema con una concepción integral de la libertad y con agudeza crítica para distinguir lo que hay de accidental y pasajero en un hecho de lo que es decisivo y generador de consecuencias.

Hace algunos años un estudiante me manifestó, con cierto desprecio,  que el periodismo no era necesario estudiarlo, pues al final de cuentas se trataba simplemente de una técnica que podía aprenderse con el paso del tiempo: “No es cuestión de universidad, es cuestión de practica”, afirmó muy seguro de si mismo. Sin embargo, es el paso del tiempo el que ha demostrado que el periodismo es cada vez una actividad profesional que requiere de gente muy capaz, con principios, carácter y, hasta cierto punto, altamente especializada en determinadas temas y áreas que le permitan cumplir con éxito su labor.

periodista

Bill Keller, ex editor del “New York Times”, describió y definió hace algún tiempo lo que es ser periodista  y lo que significa hacer periodismo. No se equivocó. Leamos para saber  que es lo que dijo:

Bill Keller en su conferencia ante

 The Guardian

“Hace un par de años, uno de mis colegas de nuestro periódico hermano, Boston Globe, encuestó a varios directores y reporteros de nuestra compañía para tratar de identificar lo que nos distingue como periodistas serios. Con el riesgo de parecer didáctico, les enumeraré algunos puntos.

Primero: creemos en un periodismo de la verificación más que en el de la aseveración. Esto quiere decir que valoramos mucho más la precisión que la velocidad o la sensación. Cuando contamos una noticia, nos fijamos bien si resiste el examen. Ahora bien, los periódicos están escritos y editados por humanos. Tenemos cosas malas. Durante siglos, la historia de nuestro oficio se ha visto empañada por episodios de partidismo, de credulidad y de ignorancia ciega por parte de las empresas periodísticas más importantes. (Mi propio periódico decidió pasar por alto el Holocausto mientras estaba ocurriendo). Así que hay un corolario a este primer principio: cuando lo hacemos mal, nos corregimos de la forma más rápida y correcta posible.

En el Times, estamos obsesionados con confesarnos a nuestros errores, desde los más insignificantes hasta los más graves. Los que conocen la penitencia, encuentran en el Times una fuente inagotable de diversión. Les ofrezco una rectificación digna de un coleccionista que se publicó hace unos años: “En el artículo publicado ayer sobre Ivana Trump y sus hábitos de compra había un error en el número de sujetadores que adquiere. Son dos docenas de color negro, dos docenas de color beige y dos docenas de color blanco, no dos millares de cada uno.”

En el otro extremo de la escala de culpabilidad, he tenido muy pocas ocasiones de escribir en el periódico mea culpas después de defraudar a nuestros lectores en temas mucho más importantes, incluidas varias informaciones de antes de la guerra de Irak que se deberían haber investigado más y haber sido más escépticas acerca de las supuestas armas de destrucción masiva. No es divertido meterse en la boca del león, pero es esencial para nuestra credibilidad, y no es algo que hagan todas las instituciones. Piensen en esto, todavía estamos esperando a que la Casa Blancaentone su mea culpa por esas esquivas armas de destrucción masiva.

En la segunda posición de mi lista de preceptos está lo siguiente: creemos en la transparencia. Esto quiere decir que pretendemos decirles cómo sabemos lo que sabemos, que pretendemos atribuir nuestra información lo más que podamos a fuentes con nombre propio y que cuando podemos nos basamos en pruebas documentadas. Cuando necesitamos proteger a nuestras fuentes, lo que es a menudo necesario para poder ofrecerles información que los poderosos no quieren que conozcan, deberíamos explicar por qué damos crédito a esa información y si la fuente tiene un interés personal en ella o no. Como solía decir mi profesor de Matemáticas, mostramos nuestro trabajo.

Tercero: somos agnósticos con el lugar a donde conduce una noticia; no nos metemos de lleno en una historia que tiene detrás una agenda o una noción preconcebida. Ni manipulamos ni escondemos hechos para fomentar una agenda. Nos esforzamos por preservar nuestra independencia de los intereses políticos y económicos, incluidos nuestros propios anunciantes. Ni trabajamos al servicio de ningún partido, ni de una industria, ni de siquiera un país. Cuando hay puntos de vista opuestos de una misma situación, tratamos de reflejarlos de la forma más clara y justa posible.

Quizá merece la pena detenerse un poco más en este punto, especialmente aquí, donde la prensa, como la de la mayor parte del mundo, ejerce el oficio de una manera menos objetiva. No estoy aquí para proclamar la superioridad moral del modelo estadounidense –Dios sabe que sobre eso ya hemos tenido demasiado- pero creo que nuestra manera de ejercer el periodismo tiene sus propias ventajas, sobre todo en un tiempo en el que nuestro país se está dejando llevar por prejuicios conflictivos.

Mi periódico, además de ser una fuente de noticias, es un foro para la experiencia y el debate público. Ofrecemos polémica en abundancia. Pero tratamos de reforzar la separación entre informar y ser partidario de algo. Incluso los lectores más refinados de The New York Times a menudo se sorprenden al saber que edito cada página del periódico menos las de opinión, donde los editorialistas y columnistas pueden hablar largo y tendido. No tengo nada que ver con los editoriales diarios. No puedo decir nada cuando el periódico decide respaldar a un candidato. Tom Friedman es un amigo, pero no trabaja para mí.

Mi pequeño reino, la redacción, está formado por 1.200 personas, entre periodistas y personal de todo tipo. Cada uno de ellas tiene su propia opinión sobre un montón de cosas. Pero igual que médicos y abogados, profesores y militares, jueces y policías tienen a veces que dejar a un lado sus creencias personales para desempeñar sus cometidos, así también lo hacen nuestros empleados. No se trata sólo de pretender ser neutral, aunque las apariencias importan. Tampoco se trata de dar el mismo peso a cada punto de vista, sin importar lo mucho que se diferencien. (Nuestros periodistas científicos no dan igual espacio al Creacionismo). Para nosotros, la imparcialidad es una útil disciplina intelectual. Creo que es más probable presentar una historia completa y con opiniones justas si tu objetivo no es reforzar un argumento, pero sí buscar la evidencia sin una predisposición, incluida la que puede contradecir tus propias creencias. En cuanto has proclamado una opinión, te sientes obligado a defenderla. Y esto crea una tentación humana natural a pasar por alto hechos inconvenientes, o, si tomo prestada una frase de la famosa nota de Downing Street, a ajustar los hechos a la política.

Mientras mi país se polariza cada vez más y se hace más cínico, los periodistas están presionados para que abandonen sus esfuerzos por ser imparciales, para que de forma abierta tomen partido y para que escriban acorde a lo establecido. Muchos de nuestros críticos insisten en que la objetividad pura es imposible, así que por qué intentarlo. Para mí es lo mismo que decir que porque gran parte del futuro de nuestros hijos está ya dispuesto por naturaleza, por genética, deberíamos abandonar la tarea de ser padres. El periodismo imparcial, como la crianza de los hijos, es una aspiración, pero una que merece la pena. Y, al contrario que con tus hijos, un periódico diario te da la oportunidad de empezar otra vez de nuevo al día siguiente, y entonces hacerlo bien.

Finalizo con mi pequeña lista de preceptos: no hacemos esto por afición sino como una carrera. Tanto si lo califican de oficio, o de profesión, incluso de ocupación, es algo que nos tomamos en serio y demandamos niveles de preparación y experiencia que esperamos que pasen de una generación a otra.

De forma breve, y para resumir esta pequeña vuelta alrededor de los protocolos del periodismo estadounidense, no es nuestra misión decirles a los lectores qué piensan o lo que se supone que deben pensar, sino ofrecerles de la mejor manera que podamos las bases para que se formen sus propias opiniones”.

Solo me resta anotar que no existe mayor diferencia con la realidad que se vive en el periodismo peruano.